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Metas educativas imprescindibles


Fecha: 2017-02-10 13:24:25
Por: Yuliet Gutierrez Delgado

“Hay que trabajar con mucha fuerza, esencialmente en la educación cívica y ciudadana, en el logro de una inclusión social desde la educación, el establecimiento y desarrollo de habilidades socio-emocionales que abordan otra esfera de la personalidad del estudiante, que no es únicamente la cognitiva”, expresó el Dr. Cs. Paul Antonio Torres Fernández, quien fungió como coordinador de la Conferencia Satelital titulada “Educación de calidad en la agenda 2030”, efectuada en la décima quinta edición del Congreso Internacional de Pedagogía.

En la transmisión, que tuvo lugar vía satélite, estuvo presente la Directora Interina de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco, Sra. Cecilia Barberi, quien inició las reflexiones acerca de la nueva agenda de desarrollo sostenible hasta el 2030, definida por la UNESCO. 

 “Estamos en un siglo muy importante, que comienza con la adopción del nuevo programa de desarrollo sostenible hasta el 2030, ratificado por todos los países en septiembre de 2015. Se trata de una proyección con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde el número cuatro, dedicado íntegramente a la educación, está integrado a los restantes ejes temáticos de desarrollo sostenible, en los cuales también hay metas educativas. Si queremos lograr una educación de calidad los objetivos deben contribuir a la calidad en su conjunto”, destacó.

La directiva especificó: “Cuando hablamos de calidad de la educación es necesario tener en cuenta varias dimensiones: relevancia, equidad, pertinencia, eficacia y la eficiencia. Esto significa que cuando vamos evaluar un sistema educativo tenemos que considerar estos  ámbitos tan esenciales en estos tiempos. Ahora, normalmente no se miden todas las dimensiones cuando evaluamos, siempre consideramos algunos de esos objetivos, generalmente se valora la eficacia y eficiencia, mas todos son importantes”.

Comentó que la primera de estas prioridades consiste en ir más allá de la evaluación del aprendizaje de manera tradicional. Explicó que normalmente este se evaluaba a partir de la adquisición de competencias básicas, como la escritura y la aritmética. Sin embargo, lo importante y pertinente es cambiar esta concepción. “En la actualidad -resaltó- es necesario trabajar por la adquisición de habilidades diferentes o las denominadas del siglo XXI, y que siempre fueron importantes”. Entre estas mencionó las habilidades empresariales, digitales, de convivencia y tolerancia. Al mismo tiempo llamó a los educadores a lograr dichas destrezas en niños, jóvenes y adultos.

Barberi insistió en que al “ampliar las dimensiones de la calidad de la educación”, se debe prestar atención a otras direcciones sustanciales, que contemplan los procesos referidos a las condiciones de los estudiantes necesitados de una atención particular, así como considerar también el cuidado de los escolares en temas como buena salud y nutrición.

Entre otros factores de calidad a tener en cuenta en los procesos del sistema educativo, se refirió al currículo, al monitoreo al financiamiento y a la planificación; en relación con los entornos escolares, incluyó la formación docente, la seguridad en la escuela y el enfoque de género.

Asimismo, sostuvo que otro aspecto cardinal está dirigido al diseño de la evaluación, la cual constituye una herramienta crucial que ayuda a analizar los progresos y determinar los desafíos a tener en cuenta, en aras de poder mejorar la educación. “En el proceso evaluativo –recalcó– debe haber una participación de todos los interesados e implicados en la actividad”.

En la conferencia satelital, destacados especialistas de América Latina como el Doctor Daniel Bogoya, de la Consultora Internacional de Educación de Colombia, y la profesora Alex Mazzei Zanone, Presidenta del Instituto Nacional de Evaluación Educativa de Uruguay, establecieron contacto telefónico para reflexionar sobre los conocimientos teóricos y prácticos  que propicien en los alumnos “la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles”.

Bogoya alertó sobre la existencia de “niños que aun asistiendo a la escuela no logran desarrollar sus habilidades”, e hizo énfasis en que  algunos países no logran la verdadera inclusión.

Ante esta situación enfatizó: “Las acciones de evaluación, implica que las naciones creen sistemas robustos que permitan contrastar experiencias. Los métodos de evaluación requieren una gran revisión, debemos identificar los que logran mayor impacto en el aprendizaje”.

Según el académico, se trata de un problema complejo por una diversa confluencia de factores. Afirmó que “si bien los gobiernos pueden trazar políticas, los profesores tienen gran responsabilidad”.

En tanto, Torres Fernández, subdirector general del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de Cuba, manifestó, además, que es fundamental desarrollar una amplia estructura de evaluación y monitoreo de dichas metas al interior de los países.

“Si decidimos elaborar sistemas que contemplen todos los principios de educación –resaltó- debemos desarrollar sistemas de evaluación integrales, con el propósito de tener evaluaciones sólidas e integrales. No solo incluir actitudes básicas, sino también emocionales, en aras de lograr una educación de mayor calidad”.

Agregó que el tema de la Agenda Educativa 2030 no debe quedar solo a nivel del ministerio, sino que debe llegar a la escuela, con el objetivo de que los educadores y directivos de base, puedan contribuir con sus experiencias, desde las diferentes enseñanzas, pues son ellos “los protagonistas de esos procesos”.

El también Coordinador Nacional del Laboratorio Latinoamericano de Calidad de la Educación (LLECE), rememoró las etapas y metas del milenio. “Hay que tener en cuenta que después de haber concluido los primeros 15 años del siglo, donde en materia educativa, de Dakar 2000 para acá, se trazó el programa de educación para todos. Después, las nuevas demandas surgidas a partir de la aprobación de los Objetivos del Desarrollo Sostenible en la Cumbre de jefes de estado y de gobierno, a final del año 2015 en la ONU, esas nuevas metas les plantean a los sistemas educativos importantes compromisos que van más allá de lo propuesto en los primeros 15 años del milenio”.

Explicó que derivada de esa reunión cumbre nació el acuerdo internacional de la Agenda Educativa 2030, que traza nuevos derroteros y metas a alcanzar. “Hay que tener presente que la agenda es resultado de tres grandes reuniones a diferentes niveles, incluso al más alto nivel de los sistemas educativos nacionales. En el caso de América Latina y el Caribe, tuvimos la reunión de Ministros de Educación de Lima en el 2014, donde nuestras autoridades hicieron una declaración a favor de los aspectos que se venían ya debatiendo a nivel de la Unesco, en relación a la futura agenda 2030. Siguió a la declaración de Lima, la de Incheon, en 2015, donde los ministros de educación de todos los países del planeta acordaron formalmente apoyar las líneas fundamentales que se venían delineando con respecto a cómo concretar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número cuatro, que es específico de la educación, y aquellos restantes objetivos del desarrollo sostenible que hacen aportaciones o plantean demandas asociadas a una educación de permanente calidad para todos durante toda vida.

“Luego se desarrolló la Cumbre de París, donde finalmente fue aprobada la agenda 2030, ya totalmente precisada. Este programa de trabajo para nuestros sistemas nacionales de educación en los próximos 15 años, efectivamente a diferencia de la agenda anterior que estableció la educación para todos, exhorta a todos los países a comprometerse con una cobertura total de servicios y a mejorar la calidad de la educación en determinadas áreas: esencialmente matemática, lengua materna y también para América Latina, las ciencias naturales. En la actual agenda, se plantea, además, otras áreas en las que hay que trabajar con mucha fuerza en nuestra región, esencialmente en la educación cívica y ciudadana, así como por lograr una inclusión social desde la educación. Estos compromisos lo suscribieron los países miembros de la UNESCO en nuestra área”, detalló.

El profesor titular, ratificó que la agenda educativa 2030 brinda un significativo valor al establecimiento y desarrollo de habilidades socioemocionales que abordan otra esfera de la personalidad del estudiante que no es únicamente la cognitiva.

Como ejemplos de dichos elementos trascendentales y al mismo tiempo muy complejos de aprender, identificó la motivación y autoeficacia de los educandos, el fortalecimiento de la autoestima, elemento tan importante en el desarrollo de la personalidad de cualquier niño, adolescente o joven, así como un aspecto tan esencial denominado locus del control, término referido a  la capacidad que tenga el niño o adolescente joven de reconocer qué parte de sus éxitos y fracasos son de su responsabilidad propia, y cuáles trata de achacar a otro agente educativo, como puede ser el maestro, la organización de la escuela o el apoyo de sus propios padres.

“Estamos hablando de un grupo de habilidades complejas-indicó- que son deseables teniendo en cuenta que a todos los educadores lo que nos interesa es un desarrollo integral de la personalidad de nuestros estudiantes y que al mismo tiempo plantea a los que nos ocupamos de la evaluación científica de los sistemas educativos, que obviamente estamos, al mismo tiempo, reflejados y convocados en la agenda educativa 2030 a hacer aportaciones en esa dirección como educadores, investigadores, o como entidades de evaluación nacional”.

También informó que el LLECE trabaja fuertemente por encontrar espacios, direcciones, constructos que posibiliten arribar a la confección de instrumentos científicos que nos permitan, al mismo tiempo, poder informar a nuestros decisores educativos, políticos y nuestra sociedad, en qué medida se está cumpliendo el avance hacia esas nuevas metas que nos han planteado. Y es por eso que el LLECE en su trigésima quinta edición efectuada en 2016  en Panamá, aprobó realizar tres grandes estudios en la región.

“Al cuarto Estudio Regional Comparativo Explicativo (ERCE 2019), le seguirá el ERCE 2023 y estaremos cerrando este periodo con el ERCE 2028, de forma tal que nuestros Ministerios de Educación puedan disponer de evidencia científica, en tres momentos del cumplimiento de la agenda educativa, acerca de cómo y en qué medida nuestros países y la región de conjunto se ha podido acercar al cumplimiento de esos compromisos aprobados en la declaración de la Agenda Educativa 2030”, precisó. 

En el encuentro, el Ministerio de Educación de la República de Cuba otorgó un reconocimiento especial a la Asociación de la Televisión Iberoamericana, por su participación y colaboración al servicio de la educación en las ediciones del Congreso Internacional de Pedagogía. La distinción la recibió el doctor Alberto García Ferrer, secretario del Programa Iberoamericana de Televisoras Educativas y Culturales, de manos del doctor Rolando Forneiro Rodríguez, viceministro de educación.